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La guerra de los mundos (1953)
Escrito por Inmafun   
Viernes, 25 de Febrero de 2011


Valoración espectadores: 8.43

Valoración de VaDeCine.es: 8.5

La guerra de los mundos (Byron Haskin, 1953)Título original: The War of the Worlds
Nacionalidad: Estados Unidos
Año: 1953 Duración: 85 min.
Dirección: Byron Haskin
Guión: Barré Lyndon
Fotografía: George Barnes
Música: Leith Stevens
Intérpretes: Gene Barry(Dr. Clayton Forrester), Ann Robinson(Sylvia)


Trailer


Allá por 1890 un exacerbado imperialismo tecnológico y colonial se imponía en una sociedad que, orgullosa de sus avances, no conseguía ver más allá de las narices de un incipiente liberalismo. El positivismo se confirmaba como actitud generalizada y la superioridad abrumadora con la que el hombre se miraba el ombligo conformaba los pilares de un egotismo ilustrado que, asentado sobre quebradizas estructuras, no tardaría en caer por su propio peso o, mejor dicho, por peso del ignoto Universo del que formamos parte. La seguridad que aportaban los límites del planeta azul fue demolida por la inmensidad del universo, un monstruo capaz de engullir a nuestro minúsculo planeta sin dejar rastro del mismo. Todo ello supuso una drástica toma de conciencia y un cambio radical de perspectiva, de punto de referencia desde el que observarnos. Así, la ambición y el poder dejaron paso a un sentimiento de indefensión que no tardó en manifestarse en las artes.

El científico y la chica

De este modo, numerosas corrientes contraculturales encontraron el caldo de cultivo idóneo para germinar y alcanzar la madurez. Éstas se verían plasmadas en un hiperrealismo estético e ideológico que tendría como consecuencia directa obras como la novela de Wells. Así, la cinta homónima de Haskin en 1953 consigue evocar el espíritu de una época que, pese a las licencias temporales y situacionales, no resulta tan diferente si la exploramos desde el trasfondo. Al fin y al cabo, no se trata sino de una beligerancia social encubierta en ambos casos: la Paz Armada en el primero de los casos y los años inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial en la subsecuente adaptación cinematográfica.

Con la eclosión del cine de ciencia ficción de los 50, la sociedad es sacada a la palestra y, mediante sutiles y deliberadas alegorías, se apuñalan en tecnicolor valores morales, ideologías y actitudes. La guerra de los mundos conforma un alegato crítico que pone de manifiesto la egolatría de una sociedad en expansión científica que, curiosamente, evidencia unas profundas carencias a nivel ético e intelectual. Asimismo, el desafortunado incidente radiofónico propiciado por Orson Welles en 1938, no fue más que un reflejo de la actitud popular ante una situación de desconcierto generalizado. De igual manera, la cinta retrata con colosal descaro la estrepitosa ineptitud de los diferentes colectivos sociales, dejando en pésimo lugar a la condición humana en su totalidad. El realizador destaca el espíritu emprendedor de algunos privilegiados, tomando como principal representante al investigador. No obstante, pese a lo meritorio de su actitud, el fracaso se cierne sobre la sociedad al completo, que condenada a la extinción, encuentra su salvación en un azaroso destino ajeno al dominio humano.

Reina el caos

En cuanto a las diferencias argumentales y artísticas en la variedad de versiones literarias y cinematográficas, podríamos destacar como significativa la concepción del alien. Si bien la obra de Spielberg (2003) adopta la concepción orgánica de la novela originaria, así como el trípode como elemento de destrucción y vehículo, la que nos ocupa tiende a un despliegue futurista y tecnológico, obviamente más acorde con el tono sci-fi que triunfaba en la época. Por su parte, Haskin decide eliminar un elemento que la versión del 2003 supo convertir en punto fuerte: el ya icónico manto rojo. Además, con una irreverente alevosía, el realizador hace referencia a elementos coetáneos, como la bomba de hidrógeno, por ejemplo, para contextualizar y personalizar la narración, convirtiéndola en una adaptación extremadamente libre.  

Dejando a un lado la rudimentaria y primitiva factura técnica del largometraje, resulta completamente lícito obviar la faceta estética que, aunque meritoria por su carácter artesanal, bien vale ser eludida en esta ocasión. Leyendo entre líneas -o quizá no tanto- el film conforma un magistral ejercicio de análisis y consiguiente introspección. Más que una catedral de la ciencia ficción, La guerra de los mundos conforma un tratado filosófico fiel reflejo no sólo de una época, sino de la arrogancia y la estupidez humana, de la indefensión absoluta del que tiende a creerse un superhombre y termina tildado de inconsciente. Un axioma atemporal que siempre merece ser revisado.

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DeWitt Bodeen
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Comentarios (3)
  • barry lyndon

    muy interesantes reflexiones, enhorabuena

  • Carmelo, el del Cádiz CF

    Absolutamente de acuerdo con tu tremenda visión de la cinta.
    Especialmente paradójico e ilustrativo de lo que comentas resulta el momento en que el científico es asaltado por una muchedumbre que echa a perder el instrumental que suponía la última esperanza humana. El racionalismo por los suelos.
    Además, finalmente, agotado y vencido, el científico busca a su chica (el amor), quien anda refugiada en una iglesia, último bastión para una humanidad desesperada.

  • Inmafun

    La verdad es que no la había visto con anterioridad y quedé gratamente sorprendida.Me pareció magnífica!!!

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