Valoración de VaDeCine.es: 8.7
Título original: Chinatown Nacionalidad: EE.UU. Año: 1974 Duración: 131 Dirección: Roman Polanski Guión: Robert Towne Fotografía: John A. Alonzo Música: Jerry Goldsmith Intérpretes: Jack Nicholson (Jake Gittes), Faye Dunaway (Evelyn Cross), John Huston (Noah Cross), Perry Lopez (Lieutenant Lou Escobar), John Hillerman (Russ Yelburton) Trailer
En principio parecía muy improbable que Roman Polanski se aventurara a dirigir de nuevo una película en Hollywood tras el espantoso y conocido asesinato de la que era entonces su mujer, Sharon Tate, por miembros de una secta relacionada con el psicópata Charles Manson. Pero sin embargo se animó, empujado por el ambicioso productor Robert Evans, llevado de la mano por el buen guión de Robert Towne -que logró la única estatuilla de las once a las que estaba nominada la cinta, en el año de El padrino II, si bien el libreto fue modificado en un principio por el director francés para determinadas secuencias cruciales- y felizmente acompañado de su admirado Jack Nicholson delante de las cámaras, éste para dar vida al sagaz y entrometido detective privado Jake Gittes, y aquél para brindarnos, junto con el buen hacer del resto, la modélica Chinatown.

Se intuye, se puede oler el añejo aroma a clásico del género negro/policiaco que desprenden sus imágenes: prototípicos personajes como el detective cínico y que no parará, por tozudez y auto-convencimiento, hasta resolver el caso; la “femme fatale” que le cautivará y le traerá de cabeza; la oscura trama bajo la que subyacen secretos innombrables; cierto humor negro; la elegante fotografía que bien sabe recrear una a la par añorada y manchada época, que sabe aprehenderse del misterio y la grandeza reinantes del momento… Todo ello heredado en gran medida de las novelas y películas clásicas de la época en la que está ambientada (los años 30), cuando Dashiell Hammett daba vida con su pluma a “El halcón maltés”, para que, unos años más tarde, John Huston la formase en imágenes -no fue la primera versión pero obviamente es la más conocida-, realizando su primera e iniciática película de un género, el negro, que tantas referencias tomó de ambos y cuya demostración última es la presencia, encarnando al ostentoso y temible villano del film, del propio director americano en la película que nos ocupa; redundancia de signos y homenajes bien marcados aquí. Así, cuando el mencionado anti-héroe, indagador en las sinuosas tramas sentimentales de sus clientes, recibe un a la postre falso encargo de una mujer que dice que su marido le es infiel, descubrirá ante nuestros ojos -que son los suyos; el punto de vista siempre nos es subjetivo, haciendo que nos golpeemos una y otra vez junto con él contra los vericuetos del inteligentemente planteado embrollo- la falsedad, corrupción y crimen bajo los que se regula el supuesto bienestar de la ciudad, simbolizado en el agua y la energía, a la vez motores de avance de la empresa cuyo malparado jefe es investigado y de la capa superficial de la historia. Detrás, quedará la angustia, el sufrimiento y la triste manipulación y opresión a las que queda expuesta no ya sólo la pobre Faye Dunaway (espléndida como siempre, que tan bien sabe marcar en su gesto y en su cuerpo los dolorosos sellos del pasado), sino también el carismático Gittes (Nicholson), quien a pesar de andar siempre en el filo de la navaja de lo que debe separar afán profesional de deber social, quien la mayor parte del tiempo se nos muestra literalmente herido por su permanente e indeseable olisqueo -nuevo guiño, complaciente y simpático, por parte de Polanski, que es quien le realiza el icónico y severo corte en la nariz-, acaba finalmente desengañado, abatido y dándose cuenta que con “lo menos posible”.
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Excelente 'noir' de Polanski. Aunque en aquel año 1974 estuviera ensombrecida por la gigantesca figura de El Padrino II, Chinatown está entre las mejores obras del género. Su capacidad de turbación es asombrosa.