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Escorto '09. Día 2, viernes
Escrito por Rolo Tomasi   
Sábado, 27 de Junio de 2009


Valoración espectadores: 10.00


Murmullo en las butacas, se apagan las luces, y sólo el resplandor de la pantalla ilumina la oscuridad de la sala. Un año más. ESCORTO sigue. ESCORTO prevalece a pesar de las adversidades (no pocas, se intuyen). Ya tocaba. Y VaDeCine.es se enorgullece de poder sentirlo desde dentro.

ESCORTO (SOBRE)VIVE

En esta edición de ESCORTO todo se ha reducido ostensiblemente, y aunque ya sea un tópico quizás demasiado escuchado, es evidente a qué es debido; en efecto la industria del cine tampoco se salva de la maldita crisis, y si alguien tiene que pagar más por el pato, ése es el corto. Por mucho que nos pese, es y siempre será el hermano pequeño desprotegido.

Por eso hay que valorar más si cabe lo que ahora se tiene, miento, lo que se ha conseguido gracias al esfuerzo de unos jóvenes entusiastas del CINE sin los cuales no hubiera sido sólo un año en blanco… El bebé ha vuelto a nacer, y de la debilidad del parto crecerá un niño sano y bienaventurado. Vengan y contémplenlo si no (si es que acaso encuentran sitio).

Magnífico ambiente en ESCORTO

Los signos de identidad no se han perdido. Ahí está la elegante cortinilla de presentación, con su desfile de los dispares trabajos seleccionados galopando al son del placer musical; sobre el escenario, una eficiente y seductora voz cantante, profesional y bella Laura De Pedro; y, en medio, el Cine, más o menos largo, más o menos creativo, pero cortado siempre bajo el único patrón posible: la pasión del que lo hace, y del que lo mira. También del que lo cuestiona, asumiendo así el certamen su imprescindible papel en la comunicación retroactiva entre creador y espectador, en un vital debate enriquecedor para todas las partes implicadas. El factor educacional tampoco se ha perdido.

Pero centrémonos en lo que pudimos ver el segundo día, viernes. Como los dos años anteriores, la sección informativa supone un buen escaparate para aquellos trabajos que, aunque para la organización no llegan hasta el final, sí merecen ser exhibidos; otro año más ha servido para volver a demostrar la cuestionable frontera de delimitación al respecto.

Qué mejor manera de abrir fuego en el segundo día que con el zambombazo de Pim, Pam, Pum. Un único plano de cinco minutos en el que la cámara sigue con alarde a unos chavales que juegan a recoger las pelotas de goma que la ertzaintza dispara entre los disturbios de una revuelta callejera. Una exquisita planificación que nos introduce sin embargo en tan sólo un pequeño caos, en exceso límpido, víctima de la propia paradoja de la ficcionada realidad que envuelve a aquélla.

Reacción hace que el temeroso personaje interpretado por Santi Millán nos pregunte sobre la validez de la misma en un contexto extremo, sobre nuestra valentía y compromiso ante la injusticia (por no decir maldad) que nos rodea. Y lo hace en los mejores parámetros del thriller, ése que te debe agarrar a la butaca porque quiere que te inquietes ante las tensas imágenes, por mucho que al final éstas se precipiten y resulten cuasi grotescas en su representación de la violencia.

Silencio, proyección en curso

Por su parte, Jingle Bells nos habla de la soledad, de una de tantas: la que afecta a una familia partida, centrándola en la figura de un adolescente y en su disfuncionalidad afectiva para con su madre, consecuencia de la dejadez y el cariño malinterpretado, de la falta de los mimos del pasado. Un terrible pero también bonito plano final, que enlaza con esos bondadosos sentimientos que ahora ya no están, dará una necesaria oportunidad para que éstos puedan volver a aparecer.

Y como último trabajo antes de llegar a la sección oficial, se exhibió Un cortometraje de Alejandro Pérez, un cortometraje de Alejandro Pérez, broma redundante explotada en la presentación del film porque éste juega precisamente a eso: a establecer una breve reflexión sobre el metalenguaje en el cine, cuestión apenas explotada en los últimos tiempos como bien comentó el propio realizador, quien nos cuestionó (más en su discurso posterior que en el propio corto) sobre el porqué de este asunto y su relación directa con la calidad de las obras. Un tema relevante que aquí no alcanza mayor grado que el del curioso apunte.


Dr. Manhattan



SECCIÓN OFICIAL

En el segundo día de festival, el nivel de los cortometrajes nominados se mantuvo al gran nivel ya apuntado en la jornada anterior. Sombras en el viento, gran favorito de este año aunque al final sólo se llevara un premio, impresionó a los asistentes con su estupenda fotografía, deudora de la pintura de principios de siglo, de la que se confesó admiradora su directora Julia Guillén. El éxito de su propuesta se debe en gran medida a un excepcional tándem de actrices y a su capacidad para captar a la perfección la atmósfera depresiva en la que se ve sumida su protagonista, la magnífica Alice Henley.

Julia Guillén, directora de Sombras en el viento

Tampoco permite un sólo segundo de respiro al espectador Las manos de Abel, un duro relato inspirado lejanamente en el famoso caso del asesinato de la vagabunda Rosario Endrinal. Su director, Víctor Bárcena, adopta la austeridad como principio básico para evitar cualquier tipo de juicio moral sobre su protagonista, con el fin de provocar una reflexión acerca de la necesidad de análisis por parte de una sociedad demasiado habituada a despachar a la ligera este tipo de hechos, sin pararse a pensar en el problema de fondo que suele haber en su origen.

En el polo opuesto en su forma de entender el cine, pero igualmente excepcional, se encuentra El ataque de los robots de Nebulosa 5 que arrancó las mayores carcajadas, y una de las mayores ovaciones, de todo el festival. Su forma de reinventar el cine de ciencia-ficción más tópico a través de los ojos de su peculiar protagonista, la convierte en una de las propuestas más originales y refrescantes que nos hemos encontrado en esta edición de ESCORTO.

En un tono también desenfadado, se presentaron tres trabajos recibidos con risas por el público. El primero de ellos, No se preocupe, sabe sacar partido de una circunstancia habitual en el mundo del cine como es la "ocupación" de la casa de un pobre e ingenuo vecino por el equipo de rodaje de una película. Sin más ambición que la de hacer pasar un rato divertido, este cortometraje consigue su objetivo a la perfección. El encargado, de Sergio Barrejón, cuenta con magnífico pulso narrativo una experiencia mil veces vivida, y sufrida, por muchos durante nuestra infancia: la de ejercer de "vigilantes" de la clase durante la ausencia de un profesor. Como si de un moderno Gary Cooper se tratara, su pequeño héroe trata de imponer la ley sólo ante el peligro para finalmente darse cuenta de la inutilidad de semejante acto de valentía. En Cómo conocí a tu padre, Alex Montoya esconde tras una aparente capa de intrascendencia, un sensible retrato del comienzo de una relación amorosa, dando gran importancia a los pequeños detalles, a los pequeños gestos, que tiene como baza su desinhibición a la hora de situar el sexo como epicentro de la historia.

¡Hasta mañana!

También se presentaron en la sesión de ayer el corto Paseo, que cuenta con una soberbia interpretación de José Sacristán aunque en el global no llegue a conmover al público tanto como pretende; Runners, perjudicado en gran medida por la deficiente vocalización de sus jóvenes protagonistas que hace incomprensible por momentos sus diálogos; y, por último, Today is sunday, que acaba siendo víctima de su pretencioso intento de crear poesía en imágenes y que, en su lugar, provoca cierta sensación de indiferencia.

Rolo Tomasi

Tags: Escorto  viernes  
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